No aprendí a vivir para no volver a equivocarme. Aprendí a reconocer mis errores sin olvidar lo que había aprendido. Porque hay días en los que las emociones nos superan, en los que el pasado vuelve a pesar y en los que reaccionamos como creíamos que ya no lo haríamos. Pero un mal día noSigue leyendo «Un mal día no borra lo aprendido»