No aprendí a vivir para no volver a equivocarme.
Aprendí a reconocer mis errores sin olvidar lo que había aprendido.
Porque hay días en los que las emociones nos superan, en los que el pasado vuelve a pesar y en los que reaccionamos como creíamos que ya no lo haríamos.
Pero un mal día no borra años de aprendizaje.
La verdadera transformación no consiste en no volver a caer, sino en saber reconocer cuándo nos hemos apartado del camino y tener la voluntad de regresar.
La sanación interior no consiste en convertirse en una persona perfecta. Consiste en convertirse en una persona cada vez más consciente de sí misma.
Y ese aprendizaje no termina nunca. Cada día nos ofrece una nueva oportunidad de practicarlo.
Oscar Deblasi — The Silent Feather